miércoles, 27 de septiembre de 2017

El liante (filósofo) lía al liante (poeta)

 (Remanso)

Porque es posible que después de todos estos post, metamos las manos en los bolsillos de nuestro abrigo largo de poeta, anudemos nuestro fular de consagrado (el fular solo es un complemento que se compra en la sección de Popularidad), y nos demos cuenta de que nada de estas filosofías sirve para escribir poesía. Entre el corazón y el pulmón, entre el hígado etílico y la lengua ágil, aparece el duendecillo inexplicable que nos dicta bellos endecasílabos blancos. Y se ríe porque en la composición de poesía entra en juego el fenómeno más vulgar, concreto, que es el fenómeno combinatorio del lenguaje. El poder imaginativo de la Asociación. Los formalistas rusos vislumbraban que la originalidad consistía en una asociación intima entre objeto e imagen, cuanto más sutil y verdadera (palabra importantísima) más poético sería. Muchas son las críticas que han recibido los formalistas rusos. Se quedan, dicen los críticos, en la superficialidad gramatical, léxica, lingüística. Los críticos del formalismo parecen olvidarse de que el árbol de la sintaxis tiene unas raíces tan profundas y largas como la historia de las culturas. Hasta el funcionalista Georg Lukács acabó asumiendo partes del estructuralismo (formal) en sus explicaciones.
 
En cualquier caso, es cierto que hay poetas buenos sin poética. Para la poesía hace falta más la prestidigitación mental del pintor que el cerebro, vendido al peso en la lonja de los libros, del filósofo

viernes, 22 de septiembre de 2017

Silogismo hacia el poema de Dios

(Fray Luis de León y Sta. Teresa de Jesús son dos de mis poetas favoritos.)

    A Antonio Escohotado hace un par de años le preguntaron en una entrevista que qué era la poesía. Se reclinó en el asiento, se acarició el bigote (tanta cocaína y tabaco habría sacudido con el mismo gesto), y dijo: la poesía es metafísica en verso. Añadió que él, como historiador, filósofo, prefería actitud más prosaica y, por lo tanto, más clara y sencilla. Imagino que sospechó que ese argumento estaba dando el axioma para una justificación teológica de la poesía. No deja de ser curioso que haya sido un declarado drogadicto ateo quien ha dado esta razón. Por hacer honor a la verdad, creo que es un lugar común; recuerdo a Claudio Rodriguez hablando de algo semejante en el programa de televisión Tertulias con autor. En cualquier caso, el silogismo, si se me permite el argumentum ad verecundiam (remitiré las obras donde se fundamentan las sentencias de cada uno de estos autores) es el siguiente:
  • Antonio Escohotado dice que la poesía es metafísica en verso. 
  • Aristóteles dice que la metafísica es una ciencia divina, en dos sentidos: en el de que si Dios tuviera alguna, sería ella, y además en el de que el objeto de la metafísica es Dios (Metafísica, IV, 1). 
  • Por lo tanto, la poesía es la ciencia de Dios. 
    Freud (qué mezcla de autores) decía en La interpretación de los sueños una frase que se puede aplicar a cualquier definición inexacta o negativa (en sentido contrario a definición positiva). Cito de memoria: Tratar de estudiar la mente humana es como averiguar la disposición de los muebles de una habitación dando golpecitos al otro lado de la pared. Este silogismo no quisiera ser nada definitorio, ni siquiera dibujar el contorno de una definición, tan sólo ser un golpecito más en la teoría trillada de la poesía. Esta conclusión sirve, sea como sea, al poeta inédito que escribe estos párrafos para comprender mejor la poesía.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Lecturas de verano

(He empezado una decena de novelas este verano y una biografía, la Automoribundia)

Empiezo novelas y las abandono rápidamente. No me ocurre esto con las biografías. Acabo prefiriendo lo real a lo verosímil, lo cual es un comportamiento extraño para estos tiempos que corren.