martes, 16 de mayo de 2017

Memorias I

    (Conclusiones casi inmediatas al leer simultáneamente Memorias de Carlos Barral y La novela de la memoria de Caballero Bonald)

    Me gusta el género de los memorialistas. Es decir, las memorias; no sé si por un contagio paterno o por interés personal. En cualquier caso, el sedimento de la memoria, muy alejado de esa proyección imaginativa del ensueño, es interesante: la interpretación de un instante se hace por medio del sujeto. Si la vivacidad se atenúa, el sujeto tiene libertad para deformar o reconstruir los recuerdos. En una palabra: la interpretación de la realidad es subjetiva; la memoria se interpreta a través del sujeto. Las memorias se filtran dos veces subjetivamente. Así, tenemos la fidelidad (o no) a la realidad como un modo de retratar a un escritor.

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